miércoles, 16 de diciembre de 2009
CONSUMISMO DESDE LA FILOSOFÍA: UTILITARISMO
Bentham trató de aclarar la doctrina del utilitarismo comparándola con la doctrina del ascetismo por un lado, y con la teoría de la simpatía y la antipatía, por otro. Definió el ascetismo como el principio de que se debía renunciar al placer y padecer el dolor, sin esperanza de recompensa alguna. Mantenía que la teoría de la simpatía y la antipatía estaba basada en el "principio que aprueba o desaprueba ciertas acciones, no por su tendencia a aumentar la felicidad, ni por su tendencia a disminuir la felicidad del grupo cuyos intereses están en cuestión, sino por un motivo más simple, porque una persona se halla a sí misma dispuesta a aprobarlos o desaprobarlos: manteniendo que la aprobación o desaprobación son razones suficientes en sí mismas, y rechazando la necesidad de buscar alguna razón extrínseca". En su exposición de la teoría del utilitarismo, no obstante, Bentham tomó como postulado "cuatro leyes u orígenes de dolor y placer", a saber, el físico, el moral, el religioso y el político. El origen físico, según Bentham, fundamenta todos los demás principios. Más tarde trató de concebir una escala de placeres y dolor, clasificándolos en términos de intensidad, pureza, duración, proximidad o lejanía, certeza, productividad y considerando el grado en que placer y pena están compartidos por el mayor número de personas.
Otros exponentes notables del utilitarismo fueron el jurista británico John Austin y los filósofos británicos James Mill y su hijo John Stuart Mill. Austin desarrolló una vehemente defensa de la teoría del utilitarismo en su Competencia de la jurisprudencia determinada (1832). James Mill interpretó y popularizó la teoría en numerosos artículos, la mayoría escritos para la “Westminster Review”, publicación creada por Bentham y otros autores para promover la difusión de la filosofía utilitarista. John Stuart Mill, quien hizo del utilitarismo el objeto de uno de sus tratados filosóficos, (Utilitarismo, 1863), es el defensor más destacado de la doctrina después de Bentham. Su contribución a la teoría consiste en su reconocimiento de distinciones de categorías, además de la intensidad, entre placeres. Así, mientras Bentham mantenía que "siendo igual la categoría del placer, el push-pin (un juego de niños) es tan bueno como la poesía", Mill afirmó que "es mejor ser un individuo insatisfecho que un cerdo satisfecho", es decir, el descontento humano es preferible a la satisfacción animal. Con esta declaración Mill parece haber rechazado la identificación del concepto felicidad con placer y ausencia de dolor y el concepto infelicidad con dolor y ausencia de placer, como se veía en los trabajos de Bentham y en sus propias formulaciones anteriores.
El filósofo británico Henry Sidgwick, discípulo contemporáneo de Mill, hizo una presentación extensa del utilitarismo de Mill en su Métodos de Ética (1874). Algo más tarde, los filósofos británicos Herbert Spencer y sir Leslie Stephen, el primero en su Datos de Ética (1879), y el segundo en su Ciencia de la Ética (1882), procuraron sintetizar la teoría utilitarista con los principios de la evolución biológica tal y como se exponía en el trabajo de Charles Darwin. Tanto el filósofo y psicólogo estadounidense William James como el filósofo, psicólogo y pedagogo John Dewey estuvieron influenciados por el utilitarismo. Dewey sustituyó la inteligencia por el placer, o la felicidad, como el valor supremo y como el método más seguro para alcanzar otros valores deseables para los seres humanos.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Consumido por el consumo
Adentrada la película percibimos la personalidad de los protagonistas, muy diferentes el uno del otro.
Nelson Moss un ejecutivo adicto al trabajo, publicista de gran fama, apático y con un fuerte espíritu empresarial, dedica sus cinco sentidos a su carrera profesional. Frustrado en ser el número uno, en estar en lo más alto, le provocará ansiedad no encontrarse en la cima, el no ser el mejor en su rama.
No se preocupa por su vida social, ni siquiera por los más cercanos, no le brinda el tiempo adecuado a sus próximos y éstos terminan por abandonarlo, debido a sus largas horas tras el teléfono o el ordenador, por su falta de sensibilidad y humildad, por ser frio, calculador y materialista, por vivir atado a un reloj donde todas las horas son dedicadas a trabajar para superarse a sí mismo. Estresado y poco solidario con los demás.
Como vemos las características de este personaje coinciden con muchos individuos de la actualidad atados a un horario estricto y a las horas extras. Dejan en un segundo plano su interacción con los más queridos, dejan en un lugar muy poco visible su sensibilidad y se olvidan de su órgano más vital, el corazón, intentan esconderlo, pero esto es imposible. La jornada laboral es interminable y su vida social inexistente, se hacen daño a sí mismo y a sus más queridos.
Sumergidos en una sociedad materialista preocupada por el dinero y el afán de superioridad, el consumismo de masas predominante procedente de la publicidad engañosa que nos acapara directa e indirectamente producida por el desarrollo industrial capitalista, nos ha envuelto en un estilo de vida acelerado, violento, ajetreado y despreocupado por lo más esencial, el amor y cariño.
La película intenta acercarnos a este estilo de vida peculiar. Como decía María Zambrano, una vez descifrada la calma le encontraremos sentido a todo. Como vemos en la película la vida del protagonista es muy acelerada y encuentra su calma, Sara Deever, la descubridora de sus sentimientos y la precursora de su estabilidad emocional, la que abre su corazón oculto y saca lo mejor de él. Le habla de la moralidad, de que las cosas materiales no tienen importancia, para qué sirve estresarte si una enfermedad te puede quitar de en medio, el amor a primera vista sustituido por el amor elaborado.
